Praga es una ciudad única, activa e inacabable. Cada rincon revela detalles que nos transportan a otras épocas. Sus gentes, curtidas por una historia de invasiones y ejecuciones genocidas se abren al turismo con una actitud amable pero defensiva. Este cartel se muestra en la entrada de una de las sinagogas del barrio judio. ELV-2011
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